“En la novela original, el ‘Canario’ termina cantando en una jaula de oro hasta su muerte. Pero este canario sabe morder, cavar túneles y fingir su propia muerte… aunque el villano parece disfrutar de la persecución.”
Cuando desperté, no estaba en mi habitación. Estaba en el escenario del Gran Teatro Imperial, bajo la piel de Avelina, la trágica protagonista de la novela “Canario Enjaulado”. Poseedora de una voz capaz de conmover a los dioses, Avelina tiene un destino terrible: convertirse en la obsesión viviente del Duque Kaelen D’Angelo.
Kaelen no es el típico príncipe azul. Es un tirano calculador, ex-general de guerra y un psicópata posesivo que confunde el “secuestro” con el “cortejo”. En la historia original, su amor asfixiante lleva a Avelina a la locura y a una muerte prematura.
Pero yo no soy esa Avelina. Yo leí el final. Y no pienso quedarme a ver los créditos.
Mi plan era simple: huir antes de que sus garras se cerraran sobre mí.
El problema: Él es más rápido, más rico y aterradoramente más inteligente de lo que el libro describía.
Desde disfrazarme de sirvienta con bigote falso hasta intentar seducir a los tigres que custodian su foso, tengo 100 planes para escapar.
Él tiene 100 formas de atraparme.
Lo que el Duque no sabe es que su preciado pajarito está dispuesto a convertir su mansión perfecta en un campo de batalla psicológico. Si no puedo escapar por la puerta, haré que él mismo quiera abrirla para echarme.
Que comience el juego del gato y el canario.
Puntos clave:
Protagonista Astuta: Sabe que está en desventaja física, así que usa su ingenio y conocimiento moderno.
Villano Red Flag (pero guapo): Kaelen es competente, peligroso y no se deja engañar fácilmente.
Comedia de Errores: Ver los intentos de fuga fallar estrepitosamente.
Tensión: El miedo real de estar atrapada por alguien que tiene el poder absoluto.